Es una senda de
vida, cuando te das cuenta estas metido hasta el cuello y por mas que lo
intentes no vas a poder salir de este mundo. El Hardcore me abrió las puertas
en momentos críticos de mi juventud y jamás lo pienso abandonar, un ámbito de
odio y amor a la vez donde puedes sentir la fraternidad de los que puedes
llamar tus hermanos aunque sean de
distintas madres ( la familia escogida) y a la vez encontrar ese rencor y esa apatía de varias personas en un lugar. Es
un genero musical nacido en los años 80 en los estados unidos, evolucionado y
transformado a través de los años al fusionarse un poco con otros géneros
musicales o al menos adaptando elementos de estos.
Guitarras distorsionadas,
baterías rápidas y voces rasgadas son mi pasión, inculcando en el mensaje de
sus letras la importancia de la unidad, la amistad, la hermandad, pero también mostrando
la realidad a su propia manera, que la vida no es una novela y también me
enseño a no confiarme de todos, formarme como persona y tener carácter.
Admito que es un
entorno violento donde los compases rápidos de las bandas generan adrenalina y
solo puedes expresarla por medio del mosh pit (así se le llama al baile de este
genero musical), catalogado como una
subcultura, el Hardcore con un pensamiento apartidista por no decir apolítico,
lucha por la unidad está en contra del
racismo, el maltrato animal, el nazismo y otros factores perjudiciales para la sociedad,
ni de izquierda ni de derecha. No es una música comercial, está hecha para los
que viven la escena día a día y mantienen un gran amor hacia la dura realidad.
Cargado estéticamente de tatuajes y perforaciones pero lo mas importante, un pensamiento
positivo y de hacer una acción por el cambio, el Hardcore estará en mi vida
hasta el fin de mis días.
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