Esta agradable
actividad practicada por los colombianos
en el mes de agosto, se había convertido
en tradición ya que se supone que es la época
de verano con vientos perfectos para elevar la cometa. Pero que fue lo que
sucedió a través de los años, ya nada es como lo recuerdo en mi infancia, ya ni
la mitad de las familias que observaba en los años anteriores están ejerciendo
esta actividad de compartir y pasar un
rato con la familia o con los amigos.
Admito que yo
también había perdido el gusto a elevar cometa, pero me sucedió solamente por
pura pereza, ¿quizá esto fue lo que le sucedió al resto de los colombianos? O será
que este tema de la elevada de cometa y compartir un rato agradable en familia
ya obtuvo demasiada monotonía.
Dios quiera que
estos fenómenos del niño y la niña terminen, que el hombre tome conciencia y
recicle, que el calentamiento global se detenga y que llegue la paz mundial,
así podremos recuperar todos en Colombia y en el mundo entero nuestra bella
tradición de elevar cometa.
